
Los monstruos no siempre andan buscando comer niños. Los monstruos solo son monstruos para los que no son como ellos. Quizás sólo son monstruos porque no llevan máscaras, como hacemos el resto.
Urbanidad
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Imagen
Hablás y los ecos se convierten en palabras.
Porque son ecos, fantasmas
filológicos que no existen de veras
hasta que decís:
dolor, amor, clamor, verdor, vos.
La palabra es el mito de nuestro siglo.
Viene vestida de sangre y de agua que desvanece.
Se proyecta la palabra en el espacio
y la luna se hace astro, camisa de plata,
recipiente de los sueños perdidos,
el más eco de los ecos.
El eco es la verdad de tu vestido,
vestido de fantasmas.
Poderes
En la brisa vuelan vidrios rotos
que me abren tajos en las mejillas.
La tempestad se acerca
con la misma desinencia que la soledad.
Y muerde-muerde con los mismos
dientes de un predador extinto
el monte, las casas viejas, las casas débiles,
los animales presos de los hombres,
los hombres presos del dolor,
los niños presos del destino.
En la torre de cristal,
encima de las nubes,
la tempestad se ve como
un lejano recuerdo del subdesarrollo
que vuela,
vuela con los pájaros y los perros
y se lleva tu sangre lejos.
