y a los pulpos que se comen los perros. Freno hacia atrás para no irme de bruces justo donde la quebrada y el mar se conocen. Abajo, los huesos recuerdan quienes eran antes de ser consumidos. Arriba, la gente sigue haciendo lo que aquí mejor se sabe: sacarle suertes a la espera.
20080719
y a los pulpos que se comen los perros. Freno hacia atrás para no irme de bruces justo donde la quebrada y el mar se conocen. Abajo, los huesos recuerdan quienes eran antes de ser consumidos. Arriba, la gente sigue haciendo lo que aquí mejor se sabe: sacarle suertes a la espera.
20080705
La guitarra va tatuando canciones con precisión
de cirujano en la superficie de los atrapados
bajo las luces de un norte incipiente.
Toda la piel es oído, fidelidad de carne viva
penetrada por el bossanova implacable y terso.
Sabemos todos los de ahí dentro que el destino
como en un western antiguo terminará por alcanzarnos,
pero por ahora no se le ven las piernas.
El piano martilla en portugués y todos
creemos entenderle: nos canta un réquiem
en cadencia tropical bajo las luces de cáncer.
Los ojos tuyos: llamas de vela.
20080511
Imagen
Hablás y los ecos se convierten en palabras.
Porque son ecos, fantasmas
filológicos que no existen de veras
hasta que decís:
dolor, amor, clamor, verdor, vos.
La palabra es el mito de nuestro siglo.
Viene vestida de sangre y de agua que desvanece.
Se proyecta la palabra en el espacio
y la luna se hace astro, camisa de plata,
recipiente de los sueños perdidos,
el más eco de los ecos.
El eco es la verdad de tu vestido,
vestido de fantasmas.
Poderes
En la brisa vuelan vidrios rotos
que me abren tajos en las mejillas.
La tempestad se acerca
con la misma desinencia que la soledad.
Y muerde-muerde con los mismos
dientes de un predador extinto
el monte, las casas viejas, las casas débiles,
los animales presos de los hombres,
los hombres presos del dolor,
los niños presos del destino.
En la torre de cristal,
encima de las nubes,
la tempestad se ve como
un lejano recuerdo del subdesarrollo
que vuela,
vuela con los pájaros y los perros
y se lleva tu sangre lejos.
20080410

Lección de botánica
De las hojas solo queda la impronta que vuela suavemente sobre el obelisco de la memoria. Una flor rosa o su fantasma son una imagen póstuma en la retina, no hay lugares sin aire, por lo menos no aquí cerca y un torbellino de avispas insiste en volver funesta la bucólica a lo Poussin. Los niños juegan a pasarse de un lado a otro por debajo de la cerca sin sospechar lo aciaga que puede ser una frontera, los niños van, unos recogen las flores del roble sabana, otros las pisan.
20080211
No debí escuchar a mi papá,
pero no hablamos mucho de esto, ¿verdad?
Afuera los dos meseros aguardan
con copas de champaña,
ubicados entre los comensales
de las mesas en terraza.
Disculpa.
Ellos se miran como si sus ojos
al mismo tiempo estuviesen
enmarcados entre corazones,
como si el dentífrico fuese la panacea.
Esa pelea es mía.
Ya me lo dijiste.
Cae la tarde sobre el café,
se nota por las rendijas doradas
que bailan entre sombras encima
de las marquesinas y los toldos.
Recordaré mucho estas pláticas
antes de los grandes eventos.
Un mesero se va,
al otro,
una mancha de sol le asalta la frente
antes de morir.
20080124
Death Metal
Los ojos quietos, observando la lánguida muerte
de las chapas estrujadas por vehículos pesados.
La lámpara, la lámpara siempre insolando el dormir
frágil de las palomas.
El perro con el lomo tenso detrás de la puerta blanca.
La voz se hace chiquita mientras se alejan todos.
Los pies dejando trazos de cuchillas sobre la calle ausente.
20080109
A lo mejor desconozco la manera de llegar hasta vos desde aquí , del otro lado. Desde donde el eco cubre todos los valles y todas las lámparas y todas las obscenas soledades. Los fuegos artificiales tratan inútilmente de impresionarme en esta noche sin luna. Y vos soñando misterios bajo la niebla amarilla que se come la ciudad.