Empanada chilena
No debí escuchar a mi papá,
pero no hablamos mucho de esto, ¿verdad?
Afuera los dos meseros aguardan
con copas de champaña,
ubicados entre los comensales
de las mesas en terraza.
Disculpa.
Ellos se miran como si sus ojos
al mismo tiempo estuviesen
enmarcados entre corazones,
como si el dentífrico fuese la panacea.
Esa pelea es mía.
Ya me lo dijiste.
Cae la tarde sobre el café,
se nota por las rendijas doradas
que bailan entre sombras encima
de las marquesinas y los toldos.
Recordaré mucho estas pláticas
antes de los grandes eventos.
Un mesero se va,
al otro,
una mancha de sol le asalta la frente
antes de morir.
20080211
20080124
Death Metal
Los ojos quietos, observando la lánguida muerte
de las chapas estrujadas por vehículos pesados.
La lámpara, la lámpara siempre insolando el dormir
frágil de las palomas.
El perro con el lomo tenso detrás de la puerta blanca.
La voz se hace chiquita mientras se alejan todos.
Los pies dejando trazos de cuchillas sobre la calle ausente.
20080109
Ascenso.
A lo mejor desconozco la manera de llegar hasta vos desde aquí , del otro lado. Desde donde el eco cubre todos los valles y todas las lámparas y todas las obscenas soledades. Los fuegos artificiales tratan inútilmente de impresionarme en esta noche sin luna. Y vos soñando misterios bajo la niebla amarilla que se come la ciudad.
A lo mejor desconozco la manera de llegar hasta vos desde aquí , del otro lado. Desde donde el eco cubre todos los valles y todas las lámparas y todas las obscenas soledades. Los fuegos artificiales tratan inútilmente de impresionarme en esta noche sin luna. Y vos soñando misterios bajo la niebla amarilla que se come la ciudad.
20071219
Ruta 316
Un esquéiter viaja absorto en la pantalla de su teléfono celular. La patineta de ruedas blancas lo acompaña en el asiento de al lado. El bus avanza lentamente con una tos que sacude las cervicales de los pasajeros taciturnos. Avanza entre dos hileras de pilares anaranjados. Pienso en las antiguas calles de Palmira, en su silueta gloriosa y su lujo, en el orgullo, en la guerra, en la destrucción, el olvido. Los siglos juegan con nosotros de manera indolente. Una mariposa blanca blanca revolotea de manera fugaz frente a la ventanilla. Estamos en contacto mínimo por un instante irrepetible. Las vidas están hechas de largas secuencias de actos irrepetibles. La igualdad es ilusoria incluso en los billetes de cien dólares. El autobús ronronea mientras se mueve en dirección de la ciudad. En algún lugar alguien fabrica ojivas nucleares mientras se convence a sí mismo de que es como hacer botones. Luego buscará la manera de volver a casa en autobús o como sea.
Un esquéiter viaja absorto en la pantalla de su teléfono celular. La patineta de ruedas blancas lo acompaña en el asiento de al lado. El bus avanza lentamente con una tos que sacude las cervicales de los pasajeros taciturnos. Avanza entre dos hileras de pilares anaranjados. Pienso en las antiguas calles de Palmira, en su silueta gloriosa y su lujo, en el orgullo, en la guerra, en la destrucción, el olvido. Los siglos juegan con nosotros de manera indolente. Una mariposa blanca blanca revolotea de manera fugaz frente a la ventanilla. Estamos en contacto mínimo por un instante irrepetible. Las vidas están hechas de largas secuencias de actos irrepetibles. La igualdad es ilusoria incluso en los billetes de cien dólares. El autobús ronronea mientras se mueve en dirección de la ciudad. En algún lugar alguien fabrica ojivas nucleares mientras se convence a sí mismo de que es como hacer botones. Luego buscará la manera de volver a casa en autobús o como sea.
20071115
Antes de la consulta
Sólo queda la lluvia tras el sueño,
(¿o sólo el sueño queda después de la lluvia?)
Libros abiertos sobre mesas de café,
un regalo celeste, un saludo amistoso
para alguien que no te recordará dentro de unas horas.
El periódico amarillo , el reloj, la cuenta pagada.
El mundo vitrina te observa,
la servilleta que doblás como se doblan los mundos.
Es el sueño,
afuera las nubes están repletas.
Sólo queda la lluvia tras el sueño,
(¿o sólo el sueño queda después de la lluvia?)
Libros abiertos sobre mesas de café,
un regalo celeste, un saludo amistoso
para alguien que no te recordará dentro de unas horas.
El periódico amarillo , el reloj, la cuenta pagada.
El mundo vitrina te observa,
la servilleta que doblás como se doblan los mundos.
Es el sueño,
afuera las nubes están repletas.
20071104
El sur
Cortarme el pelo. Las ideas me salen nuevas como si cada tijeretazo fuera una liberación para el cerebro. Las neuronas chocándose y encendiéndose con más filin. El champú huele a manzana y me da hambre. Estar en una peluquería me hace pensar en un buen café y, si el peluquero es argentino, pienso en glamur y en prosas celestiales y en cómo sabrá ese café viendo hacia el mar plateado, mientras a lo lejos suena una radio trágica y apasionada. La tijera corta y crea. Miro al espejo y reconozco al mismo tipo que soy, pero le hago un guiño de deferencia. Afuera está lloviendo y me pregunto si la imagen del espejo se irá conmigo a casa.
Cortarme el pelo. Las ideas me salen nuevas como si cada tijeretazo fuera una liberación para el cerebro. Las neuronas chocándose y encendiéndose con más filin. El champú huele a manzana y me da hambre. Estar en una peluquería me hace pensar en un buen café y, si el peluquero es argentino, pienso en glamur y en prosas celestiales y en cómo sabrá ese café viendo hacia el mar plateado, mientras a lo lejos suena una radio trágica y apasionada. La tijera corta y crea. Miro al espejo y reconozco al mismo tipo que soy, pero le hago un guiño de deferencia. Afuera está lloviendo y me pregunto si la imagen del espejo se irá conmigo a casa.
20071024
20071003
Hidráulica
Es un poco esto la vida:
ponerse a pensar de pronto si la cantidad de lluvia que se precipita sobre la ciudad gris, que en estos momentos se ve aún más gris, velada por el manto de agua, provocará el desborde de las alcantarillas y la consiguiente inundación de las calles y aceras circundantes. Mientras, él sostiene dos paraguas con su mano izquierda y su nieta de seis años intenta reposar la fiebre sobre el regazo.
A lo lejos, empiezan a flotar los tarros de jugos y varios cadáveres de insectos.
Es un poco esto la vida:
ponerse a pensar de pronto si la cantidad de lluvia que se precipita sobre la ciudad gris, que en estos momentos se ve aún más gris, velada por el manto de agua, provocará el desborde de las alcantarillas y la consiguiente inundación de las calles y aceras circundantes. Mientras, él sostiene dos paraguas con su mano izquierda y su nieta de seis años intenta reposar la fiebre sobre el regazo.
A lo lejos, empiezan a flotar los tarros de jugos y varios cadáveres de insectos.
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