20071219

Ruta 316

Un esquéiter viaja absorto en la pantalla de su teléfono celular. La patineta de ruedas blancas lo acompaña en el asiento de al lado. El bus avanza lentamente con una tos que sacude las cervicales de los pasajeros taciturnos. Avanza entre dos hileras de pilares anaranjados. Pienso en las antiguas calles de Palmira, en su silueta gloriosa y su lujo, en el orgullo, en la guerra, en la destrucción, el olvido. Los siglos juegan con nosotros de manera indolente. Una mariposa blanca blanca revolotea de manera fugaz frente a la ventanilla. Estamos en contacto mínimo por un instante irrepetible. Las vidas están hechas de largas secuencias de actos irrepetibles. La igualdad es ilusoria incluso en los billetes de cien dólares. El autobús ronronea mientras se mueve en dirección de la ciudad. En algún lugar alguien fabrica ojivas nucleares mientras se convence a sí mismo de que es como hacer botones. Luego buscará la manera de volver a casa en autobús o como sea.

20071115

Foto de Miskah.

Antes de la consulta

Sólo queda la lluvia tras el sueño,
(¿o sólo el sueño queda después de la lluvia?)

Libros abiertos sobre mesas de café,
un regalo celeste, un saludo amistoso
para alguien que no te recordará dentro de unas horas.

El periódico amarillo , el reloj, la cuenta pagada.
El mundo vitrina te observa,
la servilleta que doblás como se doblan los mundos.
Es el sueño,
afuera las nubes están repletas.

20071104

El sur

Cortarme el pelo. Las ideas me salen nuevas como si cada tijeretazo fuera una liberación para el cerebro. Las neuronas chocándose y encendiéndose con más filin. El champú huele a manzana y me da hambre. Estar en una peluquería me hace pensar en un buen café y, si el peluquero es argentino, pienso en glamur y en prosas celestiales y en cómo sabrá ese café viendo hacia el mar plateado, mientras a lo lejos suena una radio trágica y apasionada. La tijera corta y crea. Miro al espejo y reconozco al mismo tipo que soy, pero le hago un guiño de deferencia. Afuera está lloviendo y me pregunto si la imagen del espejo se irá conmigo a casa.

20071024


Fast food

La baranda te cubre casi por completo
(sos pequeña)

apenas asoma la cúspide de su cabeza
y alcanzo a ver pequeños aeroplanos
que navegan a su alrededor.
Mientras come, despega sin alas desde su silla.

20071003

Hidráulica

Es un poco esto la vida:
ponerse a pensar de pronto si la cantidad de lluvia que se precipita sobre la ciudad gris, que en estos momentos se ve aún más gris, velada por el manto de agua, provocará el desborde de las alcantarillas y la consiguiente inundación de las calles y aceras circundantes. Mientras, él sostiene dos paraguas con su mano izquierda y su nieta de seis años intenta reposar la fiebre sobre el regazo.
A lo lejos, empiezan a flotar los tarros de jugos y varios cadáveres de insectos.

20070921

Un niño que se sube a un roble sabana en el límite del espacio.
Abajo el polvo sigue girando,escondiéndose entre las comisuras de los ojos y la boca de los condenados a pasar. Arriba tres zopilotes planean: puntos negros y libres entre el azul transparente.
Un niño se mueve entre las ramas con una intuición apenas.
Mientras, las hormigas husmean en su cuerpo.

20070827


¡AHÍ VIENE EL LOBO!

20070826

Lilus Kikus

Piernas largas, cuerpo chico y la mente más prístina del mundo.

Nota: La adopción de lagartijas es una sana costumbre.
Una buena con Jean Reno.

Mi piel sigue escondida entre los dientes
mientras miro por la tele el cadáver de un hombre
en posición fetal y con las manos amputadas.
Ella duerme a mi lado con una soltura
que yo interpreto como un sueño feliz.
Los perros negros también duermen.
Tres pequeños emisarios de la noche en espera.
Entretanto, siguen corriendo los ríos de color púrpura.

20070822

Las calles se abren. Te enseñan hasta las entrañas mientras caminás sin ver las luces y vas añadiendo pasos hastiados a tu bitácora. Cada paso te acerca al recuerdo de cuando el mar te vivía en los ojos. Te miran desde abajo y te ven una perspectiva que no veo casi nunca. Las envidio por eso. La llovizna de hace siglos las hace brillar con el reflejo de pequeños soles agonizantes y eléctricos. Caminás tratando de encontrar a tientas el mar. Te impacientás un poco pero la noche espera tranquila como lo ha hecho siempre. El sueño de los perros se inquieta por un ruido lejano de tacones y de viento. La llovizna sigue. El mar está ahí.